Conozca más iglesias en Sabán y Sacalaca

Sabán

sabanpA 50 km. de distancia de la cabecera municipal de José María Morelos, se encuentra Sabán fundado en el Siglo XVIII, como una encomienda colonial. Su primer encomendero fue Martín de Montalvo, quien la conservó hasta su muerte, ocurrida en 1764.

Sabán fue un asentamiento de regular tamaño. Hacia 1795 contaba con 300 familias de indígenas mayas y siete de hispanos o criollos, sumando un total de 2,259 habitantes. A principios del Siglo XIX, se introdujo el cultivo de caña de azúcar. Antes de la Guerra de Independencia, 3,628 personas habitaban el lugar.

En 1848, la población indígena se unió a los mayas sublevados que iniciaron la llamada Guerra de Castas (1847-1901). La defensa del poblado fue liderada por el coronel Juan de la Cruz Salazar, quien convirtió a la iglesia en un fortín, guardando en su interior un cuantioso arsenal. Ocho meses después, en 1853, la plaza fue perdida y abandonada.

Sabán reinició su población hacia 1933, con unas cuantas familias allegadas del vecino estado de Yucatán. Hoy día en es cabecera del ejido del mismo nombre. La principal actividad económica de la comunidad es de carácter agropecuario y forestal.

En cuestión de tradición, aún cuenta con ritos mayas como el kéx, hanal pixan y el ja’anlij ko’ol, entre otros. En cuanto a su gastronomía, aún conserva las variedades que caracterizan a las comunidades de la región maya, exquisiteces como la carne de venado, jabalí, faisán, chachalaca, entre las más importantes. En cuanto al baile, el mayapax y la jarana son característicos no solo de esta comunidad sino de muchas otras que se encuentran en la región.

Iglesias coloniales.- La iglesia del poblado se empezó a edificar en el Siglo XVIII, y está consagrada a San Pedro Apóstol. Cuenta con dos torres rematadas con cúpulas, las cuales están coronadas por dos pequeños arcos superpuestos que servían como campanarios, accediendo a ellos, desde el interior, por dos escaleras de caracol, talladas en jabín.

El pórtico de la iglesia es un arco de medio punto, enmarcado entre dos pilastras de piedra labrada, unidas por una cornisa. En el frontispicio, arriba de la ventana del coro, y sostenida por una pequeña cornisa, se encuentra un nicho con una hermosa talla en piedra de San Pedro Apóstol sentado en un trono, como el Pantocrátor (Todo Poderoso) y viendo hacia el gallo, uno de sus símbolos tradicionales. Las llaves del cielo complementan la iconografía.

La fachada está rematada por un notable elemento decorativo, que representa, a manera de alegoría, la corona de la reina. Al centro de éste se encuentra un fino medallón con la Virgen de la Candelaria.

En la parte posterior de la iglesia se aprecian los restos de lo que, tempranamente fuera una capilla abierta o de indios.

El techo del templo debió de estar sostenido por arcos, pero sólo uno fue construido. El espacio del altar está cubierto por una singular bóveda de cañón corrido.

La obra quedó inconclusa debido al inicio de la Guerra de Castas, sin embargo se encuentra en funcionamiento.

Sacalaca

sacalacapSacalaca, cuyo nombre maya significa en castellano “lugar de zacate blanco” (sak: cosa blanca, ak: zacate), fue un asentamiento prehispánico que pertenecía a la provincia de Cochuah. Siempre mantuvo estrechas relaciones sociales y económicas con los pueblos limítrofes de la provincia de Maní. Se encuentra localizada a 10 kilómetros de distancia de Sabán y a 36 kilómetros de Tihosuco.

En el Siglo XVI, después de la conquista española, pasó a ser parte de la encomienda de Ichmul. Debido a una separación de linajes entre la población maya, tuvo dos encomenderos: Pedro Valencia y Juan de la Cruz. Hacia 1570, Sacalaca contaba con más de mil habitantes, divididos entre blancos y criollos, además de los mayas.

Durante el Siglo XIX, la división social fue marcada por la economía, debido a las prósperas haciendas de los blancos, que cultivaban la caña de azúcar. En el poblado se podían apreciar grandes casas de estilo europeo, similares a las de Tihosuco, Bacalar y Mérida. El grupo maya, bastante empobrecido, servía de peón a los hacendados.

La Guerra de Castas, iniciada en 1847, provocó la destrucción y el abandono del pueblo, utilizándose únicamente como sitio de paso tanto para las tropas del gobierno como las tropas mayas.

Sacalaca es una de las comunidades que se caracteriza por poseer una vasta riqueza natural: cenotes, flora y fauna, así como cultural: iglesias coloniales y ruinas arqueológicas. Al igual que las otras comunidades, Sacalaca tiene una rica gastronomía que todavía se preserva, que incluye platillos tradicionales preparados a base de carne de diversos animales silvestres como el venado, una de las más exquisitas, el jabalí y el faisán, entre otros.

Iglesias.- Sacalaca conserva dos iglesias coloniales, una de ellas es de las más antiguas que se conocen en el estado de Quintana Roo y se localiza en el centro de la población pues pertenecía a la población de blancos. Estuvo consagrada a la Virgen María, en su advocación de la Asunción de Nuestra Señora.

Fue inicialmente una capilla abierta, con coro de mampostería, que contaba con ornamentos y recaudos para la misa y cáliz para el culto. Tiempo después fue adornada y decorada con tres campanarios. Tenía entonces techo de dos aguas, construido con material perecedero. Se le dotó de esculturas colocadas en nichos pintados con estrellas de ocho puntas de color rojo. Contaba además con cornisas talladas en piedra y pilastras del mismo material con grabados en formas de sirenas y flores. Sus paredes, estucadas finamente con cal, tuvieron también empotradas las figuras de Adán y de Eva como representación del pecado original.

La iglesia de San Francisco de Asís se ubicaba en el barrio de los indios. Fue construida sin mayores ornamentos que un nicho central sobre la puerta de acceso. Contaba con un calado y una espadaña en forma de corona que servía de campanario en su frontis. Tuvo originalmente cinco campanas al frente y su cúspide remataba en una cruz. Estaba flanqueada por una torre, con angostas mirillas, la cual aún se conserva casi intacta. Es la que actualmente se utiliza por la comunidad para sus prácticas religiosas.

Sacalaca fue repoblado hacia 1930, con familias provenientes de los ejidos limítrofes de Yucatán. Las fiestas religiosas se conmemoran con música de banda y gremios, dedicadas a la Virgen de la Candelaria, a San Francisco de Asís y al Niño Dios.